Residencial · París · Atelier MKD
FOCH transforma un apartamento parisino fragmentado en una vivienda serena, organizada mediante curvas, luz natural y una paleta material contenida pero táctil.

01 · Una planta fluida
El apartamento parisino, de unos 400 metros cuadrados, estaba dividido por una planta fragmentada de las décadas de 1950 y 1960. Atelier MKD partió de la circulación: muros curvos, huecos suavizados y perspectivas prolongadas permiten que la vivienda se revele gradualmente al recorrerla.




02 · Luz y vida compartida
El salón y el comedor mantienen una escala y un mobiliario contenidos para que la luz natural actúe como material principal. La chimenea clara, los muebles bajos y el parquet Chantilly establecen un orden horizontal, mientras las piezas oscuras introducen una tensión precisa.




03 · Calidez material
La paleta se construye con blancos rotos y tonos minerales cálidos. El revoco mineral cambia con la luz, mientras la piedra Sainte-Croix, el Roman plaster, la madera y los tejidos aportan profundidad táctil. La cocina resume este lenguaje en piedra clara, planos continuos y una veta serena.




04 · Límites suaves
En las estancias privadas, la curva deja de ser solo una guía y se convierte en un límite íntimo. Las puertas cerradas casi desaparecen en el muro; al abrirse, revelan un paso abovedado continuo. Cortinas, alfombras y tejidos cálidos amortiguan el sonido y la luz.






05 · Una calma duradera
El baño principal prolonga la lógica geométrica mediante mármol, espejos circulares y piezas redondeadas. Este minimalismo no conduce a la frialdad: la luz, la textura y la proporción reúnen habitaciones antes aisladas en una casa coherente y silenciosamente completa.




Las curvas no son decoración; son el medio para comprender de nuevo la vivienda.




