RESIDENTIAL · FERRARA, ITALY
En un apartamento histórico de Ferrara, Punto Zero hace dialogar una escalera de latón, nogal, mármol y carpintería escultórica con frescos recuperados y vigas vistas.
El latón como eje narrativo
El gesto decisivo del proyecto es una escalera de dos tramos revestida por completo de latón. Más que conectar las plantas, funciona como un dispositivo escénico: peldaños, contrahuellas y caja forman un pasaje metálico continuo que se prolonga en el salón mediante una repisa suspendida alrededor del tabique.
Arianna Nobile, socia de Punto Zero, la describe como un “túnel dorado”. Las superficies reflejantes incorporan frescos, muebles y vigas en imágenes cambiantes, convirtiendo el recorrido en parte de la experiencia visual.







El contraste material ordena las estancias
En la planta pública, salón, comedor y cocina se enlazan en enfilade. El nogal europeo colocado en espiga francesa aporta calidez, mientras la Pietra Serena reviste umbrales, dinteles y jambas para convertir cada paso en un marco arquitectónico preciso.
Una consola a medida tallada en un bloque monolítico de mármol verde de Guatemala ancla el fresco del salón. Calacatta Oro define el baño principal y Carrara Arabescato se combina con grifería negra mate en el aseo; cada piedra establece un registro táctil y tonal propio.







El mobiliario introduce un ritmo contemporáneo
Punto Zero evita recrear una única época. El sofá Sengu Bold de Patricia Urquiola para Cassina y el sillón Zoe de Verzelloni conviven con la lámpara Arco de los hermanos Castiglioni y la 265 de Paolo Rizzatto.
El comedor conserva la formalidad de la madera oscura y una lámpara de vidrio vintage, mientras una isla monolítica de mármol blanco centra la cocina. La yuxtaposición permite que cada pieza encuentre una posición clara entre distintas capas temporales.







El ático convierte el drama en precisión serena
En la planta superior, el ambiente se vuelve más silencioso. Dormitorio, vestidores, estudio y baño se despliegan bajo la cubierta inclinada de madera; los lucernarios llevan la luz entre las vigas y subrayan la geometría irregular del volumen existente.
Un cabecero de listones, puertas de vidrio acanalado, almacenaje integrado y lavabos de líneas nítidas introducen precisión contemporánea. El latón reaparece como plano reflectante que recoge la luz y amplifica la estructura de la cubierta.








Una renovación significativa no silencia la historia; crea la tensión necesaria para que distintas épocas dialoguen.




